jueves, 7 de julio de 2011

HuRbAniDAD



                           Huyendo de Su otro revolvía los cajones de extraños hasta cansarse, fisgoneando,  mientras  un hombre viejo con alas sucias y un reloj de arena le mordía la garganta, tragándose el grito de esa criatura hambrienta, casi quemándose por tanta angustia lujuriosa que emanaba de ella lanzando el fuego fatuo producto de la putrefacción animal, desde el nunca hacia el infinito... evitando que las pupilas de su otro, quien, ese, se dilaten, y experimente en el  cuerpo la transformación del ojo en luna y búho… 
Tan poco importante aparentó ser este juego que en un parpadeo creció desnutrido, pero sin angustia, vacío al fin.
OLVIDO 
 Inocente desde la ausencia de cajones donde olfatear la hediondez. Iluso,  adormecido, mutación adecuada al diseño de la maqueta real, un vampiro urbano, que vive en un espacio construido al margen del todo pero como el de todos, Adorando símbolos, sus abstracciones, holográfico, irreal, espectador cobarde que se consuela masturbando su intelecto, volviéndose mosca depositaria de larvas en cuerpos meticulosamente elegidos  para nutrirse de ellos; Viéndose incompleto,
entregado a la trampa sagrada... Huye!
TRAS UN NUEVO OLVIDO
al eterno juego del poder de quien manda a quien, el amo y el esclavo, pero no es consciente que escapa con la batalla a cuestas, dentro de sí , en el ojo, en su mirada que es la ventana al alma se puede vislumbrar la sangrienta guerra que provoca el derrame  cómo último pedido de auxilio, ríos de angustia y cólera de caminos truncos, cuencas nerviosas que exudan fé, fé, fé  en sus lágrimas que no pueden detener el curso y limpiar el campo  arrastrando los cadáveres a un mar fuera, quien domina, y quien es el doble…
YA NO HAY FORMA DE OLVIDO
SOLO
Cajones vacíos, cajones cerrados, cajones fértiles, cajones llenos de nostalgia… y  más… más…


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